Los aceites esenciales fueron la primera medicina y cosmética del hombre. Son un líquido aromático y volátil destilado de las plantas que puede obtenerse de sus raíces o semillas, y de arbustos, flores, hojas y árboles. Ayudan a que el cuerpo se mantenga por encima del nivel de bienestar por sus profundos efectos fisiológicos y psicológicos, y actúan desde su mismo aroma, aplicándose en la piel o por ingestión.

El aroma de los aceites esenciales funciona en el sistema límbico del cerebro donde se almacenan las emociones, lo que ayuda a relajar y despejar la mente y liberar traumas emocionales.

La principal forma de aplicarlos es previamente diluirlas con un aceite portador de acuerdo a las indicaciones de cada botella según sus necesidades particulares de dilución. Les favorece un medio graso y por eso se absorben muy rápido por la piel pasando al torrente sanguíneo en un 40%, y en pocos minutos una gota de aceite esencial se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo.

Al ser inhalados viajan directamente a través del bulbo olfativo al sistema límbico del cerebro donde se gestionan las emociones y los recuerdos y por su componente emocional las plantas trabajan en estos campos ayudando a mantener un equilibrio y apoyando también nuestro sistema respiratorio.

Pueden inhalarse directamente de la botella, haciendo un cuenco con las manos o con un difusor de vapor frío de vibración por ultrasonidos por el que las moléculas aromáticas se dispersan en el aire en partículas muy reducidas. Esto además aumenta el oxígeno en el ambiente, lo llena de iones negativos y puede eliminar patógenos y olores. Por eso es recomendable tener un difusor para cada ambiente de la casa.

Como suplemento alimentario, pueden utilizarse para condimentar platos y bebidas o en cápsulas vegetales y antes de ingerir un aceite esencial es oportuno consultar una guía de referencia o preguntar en grupos de apoyo por casos particulares donde -por ejemplo- no sean recomendables las dosis altas.

Se pueden crear las propias mezclas para aplicarlas según las necesidades y lo ideal es guardar los frascos cerrados y alejados de la luz siempre en un recipiente de vidrio.

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