Plantas, árboles, flores, raíces y semillas en la forma de aceites esenciales aportan infinidad de aplicaciones como el cuidado de la piel, la relajación o la limpieza doméstica, ya que estos extraen sus propiedades fundamentales y en cada caso constituyen una composición química compleja y única y con un impacto directo y positivo. Cuando los aceites esenciales son de calidad, puros y naturales inciden tanto a nivel físico como mental, emocional y espiritual porque su alta concentración hace que sean más eficaces que las propias plantas.
Muchos aceites esenciales pueden aplicarse directamente sobre la piel de forma segura y beneficiosa con solo 2 a 3 gotas masajeando directamente sobre la zona deseada, pero respetando siempre las instrucciones de dilución correspondientes. Además forman parte de bebidas nutricionales, jabones y cremas dermatológicas y productos de limpieza orgánicos, con los cuales hasta conseguimos eliminar rastros tóxicos de pesticidas en frutas y verduras.
En relación a las propuestas más conocidas para el cuidado de la piel, noticias relativas -por ejemplo- a la conocida Johnson & Johnson en cuanto a que ha retirado del mercado varias cremas solares por la presencia de una sustancia cancerígena llamada benceno, hacen reflexionar acerca de animarse a salir de la llamada zona de confort en cuanto al consumo de sustancias químicas.
Por el lado de alimentos sujetos a estudios ambientales, es sabido que las fresas encabezan el ranking de los vegetales con más pesticidas, y se trata nada menos que de frutas ricas en vitamina C, antioxidantes, antiinflamatorios y que refuerzan las defensas. En este caso la recomendación es colocar una cucharada de bicarbonato en un recipiente añadiendo 3 o 4 gotas de aceite esencial de limón, llenar el recipiente con agua y agregarle vinagre de manzana. Luego mezclar bien, poner las fresas dentro durante 15 minutos e ir enjuagándolas una por una. Este mismo aceite esencial de limón limpia y purifica no sólo frutas y verduras, sino que también puede utilizarse para limpiar toda la casa sin tóxicos.
Finalmente, sobre lo que consideramos en general una casa limpia en la que se han usado las fórmulas más potentes, desengrasantes y perfumadas, lamentablemente se trata de productos que acaban en el desagüe contaminando el agua que luego se bebe, o que pasan al torrente sanguíneo cuando se inhalan al momento de utilizarlos. Cáncer, problemas hormonales, asma, enfermedades autoinmunes y otras son las consecuencias últimas del gran descuido que significa no considerar que el nivel de calidad de ciertos artículos de uso diario o el origen y el cuidado de nuestros alimentos son independientes de nuestra salud.
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