El médico e investigador inglés Edward Bach postulaba que existía una relación entre los síntomas y los estados emocionales y que las enfermedades son mucho más que un factor de incomodidad ya que aportan conocimiento sobre uno mismo. Descubrió algo que equilibra las emociones, aumenta la capacidad de autocuración y la comprensión de lo que se deba mejorar en la forma de ser, yendo al origen del síntoma y conectando espíritu, mente y cuerpo: las esencia florales, luego universalmente conocidas como las Flores de Bach.

Las Flores de Bach tratan a la persona sin pretender una respuesta única, por lo cual no hay una fórmula mágica ni preparados que traten síntomas y no individuos. Están indicadas para todas las etapas de la vida desde la concepción hasta la vejez y con muy buenos resultados con animales y plantas. Tratan 38 emociones diferentes como la angustia, el miedo, las preocupaciones y las dudas, la falta de interés por el presente, los problemas de relaciones, el odio, los celos o la tristeza. Quien tome flores de Bach -especialmente en el caso de los niños- debe entender que al estar muy conectado con las personas que le rodean es conveniente que no sea el único en tomar las esencias en la familia.

Las esencias florales se producen de una manera totalmente artesanal, es fundamental el conocimiento de los lugares privilegiados para prepararlas y contar con mucha sensibilidad para encontrar los sitios más adecuados y el momento más propicio partiendo de un estado anímico óptimo para realizar la mejor elección. Una vez que el sol cumple con su parte en el proceso, se recoge la esencia floral y se la mezcla con Brandy ecológico o agua de mar entre otras variantes para obtener la tintura madre de la flor de Bach, luego son almacenadas y así da comienzo el proceso de maduración. Antes de consumirlas se guardan juntas para que su poder curativo aumente y se pueden utilizar directamente o hacer preparados mezclándolas.

Las principales recomendaciones para consumirlas son hacerlo directamente del frasco unas 6 veces al día fuera de las comidas, administrando las gotas con la pipeta bajo la lengua hasta acabar el frasco. No se deben mezclar más de 7 esencias y también pueden tomarse poniendo 2 gotas de cada esencia elegida en medio vaso de agua mineral y también se pueden añadir a una botella y tomarlas de a poco a lo largo del día. Las gotas pueden tomarse hasta acabar el frasco a lo largo de unos 15 o 20 días y para afianzar los resultados es bueno continuar tomándolas por lo menos durante 2 meses. Se pueden tomar sin tener que quitar una medicación porque no interfieren en ella, pero no sustituyen un tratamiento médico y la decisión de dejar una medicación debe consultarse.

Las Flores de Bach aportan un cambio en la manera de ver las cosas y un sentimiento de responsabilidad respecto a lo que nos suceda, se alcanza el entendimiento de ser un protagonista de la propia vida tomando las riendas o aprendiendo a hacerlo y sosteniendo la vida como un camino de aprendizaje.

Los bebés y los niños reaccionan muy rápidamente a las Flores de Bach porque no las cuestionan y las dejan actuar. Con un poco de constancia traspasan las barreras y permiten abrirse a una mejor comprensión de todos los procesos personales. La elección se hace a partir de leer la definición de cada esencia y ver si uno se reconoce en ella, entendiendo que no se trata de anular las emociones sino de sentir de una manera sana.

Algunas aplicaciones del equilibrio emocional que proporcionan las Flores de Bach: en las situaciones de aprendizaje y exámenes, en un proceso de separación, ante la falta de sueño, en el desorden alimentario y la dependencia del tabaco, durante el embarazo, la crianza de bebés y la adolescencia, la toma de decisiones y el ejercicio de la autoridad y muchas más.

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